El Crack del Río

6nov15

…Hace unos días fuimos a Villa Canán, comunidad de Percy, locutor kukama…::

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Río, peces, niños…

lluvia de piña y sandías…

vocho locho, chullachaqui…

delfines rosas

atardeceres explosivos

Comimos lo que pescamos

de la cocha a la olla”

Pescado fresco

no hay más rico que esto”

Tuve un choque a ritmo canoa y el que manejaba era Tony: Tenía 7 años. Lo acompañaban Kevin y las enseñanzas de su abuelo..: Todavía comen lo que pescan y lo que agarran sus manos… Si no hay en el monte, está en la chacra, si no está en la chacra, hay en el río…

Comimos lo que pescamos

de la cocha a la olla”

Pescado fresco

no hay más rico que esto”

Comen de todo

-Mientras la escuela les da pescado en lata y zapatos Toms.

Su bosque está echo de medicinas

-Mientras el centro de salud les da pastillas.

Sus abuelxs nacieron y vivieron bonito

-Mientras el Estado les multa por parir en casa

Altos contrastes

chillona confusión

haz la mochila que se hace tarde

y se rompe la programación

Aquí a los siete años ya sabes un montón de cosas. Vas a pescar con tu papá, cocinas con tu mamá, el abuelo te lleva a la chacra, la abuela te sabe sanar: Se sabe, enseña y aprende a cazar, caminar, pescar, cultivar… (si es que la televisión no te logra cambiar)

Comimos lo que pescamos

de la cocha a la olla”

Pescado fresco

no hay más rico que esto”

Tuve miedo de bañarme en el río… era de noche..

Oscuridad

sin luz eléctrica

baño

sin calefacción

terror

Al siguiente día

di unos pasitos..

fui a lavar a la quebrada

pero sentía mi olor de luna

y recordaba las historias

de terror

No me bañé

ni en la quebrada ni en el río.

Rompí en llanto como a las 8 de la noche

Era demasiado crack cRACK crack

Ese río me hizo llorar

Comimos pescado del río

era delicioso

pero no lo puedo deletrear,

ese río me hizo crack.

Ese río me confrontaba

no me podía bañar

Era mercado libre

comida sana

escuela abierta

símbolo de autonomía

pero ese río me hizo CRACK

Poco a poco iba queriendo, cada vez más cediendo…

pero dicen que espíritus buenos y malos y de todos, vienen biajando por el río… y que cuando estás menstruando pueden hacerte daño… que el flujo del río les atrae y se mezcla con el tuyo… y las historias del Víctor… el abuelo del monte, el niño que vive bajo el agua y la madre del río… y ver enormes pescados, blancos, negros, amarillos…

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y/o.. esque… cracK, crack, CRACK… ese río me hizo crack.

A ti te se te hace conocido y le sabes hablar,

pero a mi ese río me hace crack…

crack, CRACK, crack.

Me fluye por los ojos y no lo puedo parar.

La basura en su canto,

el abuelo que desaparee,

las serpientes que le cuidan

las mañas de los corruptos,

la construcción de la hidrovía,

la reserva que no respeta,

el petróleo que mata

crack, CRACK, crack

ese río

me hace

crack.

Chóque-choque-choqué

Choqué

contra mis propios límites,

escuchando de ciudades bajo el agua

embarazos a causa de sapos

pueblos de esclavos

pescados vivos.

mi mundo se expande

no sin antes

QUEBRARME

crack

en la pared

crack

agujero

pared

hace crack

dale espacio

a otro mundo

y CRACK

Me vi en la niña que lloraba histérica el primer día al ver nuestra piel pacucha y nuestros pelos de choclo, pero que después se nos plantó enfrente moviendo las caderas con su falda larga y su pecho descubierto:

BAILÁNDONOS QUE YA NO TIENE MIEDO

: ¡Tomá gringa, que ahora tu berreas y yo te muevo las nalgas y el pecho en cueros!

Puucha

Pacuuucha!!

Esque el biaje es una gran escuela y aunque suene trillado,

lxs niñxs lxs mejores maestrxs.

Pero Yo

como buena estudiante

lo que prefiero

es el recreo.

Las clases son tan intensas

que prefiero el recreo.

Basta de Confrontaciones y Quiebres.

Basta.

Prefiero el recreo.

-Cómo me escapo de la escuela?

-Me voy de pinta!?

-Quiero salir al recreeoooo!

El seguir viajando también tiene sus efectos, es distinto a quedarte, es diferente a irte unos días y regresar…

Exige digerir andando. Andá!..

Pero en algún momento,

es necesario parar,

dejar de escribir .

GRITAR!

..

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No puedo

ponerme en tus zapatos,

desnudos

ancestros

con ojos

de mazato

EL VIAJE DE AURORA

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Ejercicios de escritura / Escribir en pasado

Enchufé el teclado a las cartas del tarot y me puse a escribir. Tenía un ansia tal que me faltaban letras y confundía la o con la u, o al revés. No importa, importaba atrapar la idea en la cabeza y dejarse ir. Devenir. Pero no lo lograba, seguía escribiendo como quien ya conoce el número de estaciones en el metro y sigue el mismo camino de todos los miércoles a las 17 para ir a ver a su sicóloga (que es un amor y que todas ya conocen).

En medio de una pared azul verde, estaba Miriam (no ése no es un nombre de escritora, Cecilia mucho menos, María Sabina, mmm interesante), perdón, Aurora (obvio, Aurora rima con autora, con diosa y con amanecer), Aurora Patflá (perfecto, amanecer posmoderno). Recomencemos. En medio de una pared azul verde, estaba Aurora Patflá (suena que tiene cara de pato) sentada transcribiendo de su cuaderno amarillo a su compu, sus notas de viaje. No sabía muy bien por qué pero lo sentía necesario y le daba alegría poder postearlas en un blog de 36 seguidores (sin comentarios).

Acababa de leer el primer capítulo de una novelita corta de Bolaños, la primera y única que encontré en el librero de la amiga que me hospedaba en Febrero 2016, y, tras una siestita, ya estaba excitada y con ganas de adentrarme en algo cara diablo XV. Me encantó descubrir que los paréntesis son válidos. Teclado, mouse, pantalla, tarot, agua y voces en mi mente, ahí nomás, ahisito nomás, y entonces…. Entonces nada, apagué los garbanzos, me acordé que era mortal y seguí leyendo a Bolaños que ya me habían dicho que no era una pérdida de tiempo.

Se sentía feliz escribiendo, era como si solamente tuviera que mover los dedos encontrando un ritmo propio y entonces la música le salía como burbujas en espiral a través del arcoiris, hasta por los codos. Tecla con tecla, mate con mate. -Sigue y sigue sin que nada te arrebate, la conexión con las estrellas la encuentras al desnudarte. -Que no te muerda la poesía -Ten cuidado con la rima y el mate. Tantas voces no la dejaban ser libre.

Aurora venía de recorrer el sur de Latinoamérica, le dolían las rodillas de recordar el viajecito que se había mandado, (fue a Machupichu?), hubo de todo, las notas no alcanzaban a contar ni poquito de la enciclopedia de paisajes, creencias y gestos nuevos que había descubierto en cada lugar. De Colombia a Argentina (alucina). Cuando inició pensó que llegaría en 6 meses y a medio camino se dio cuenta que valía la pena quedarse un poco más (un poco más, jaja). De Colombia conoció muy poco, Bogotá, Ciudad Bolívar (debería decir algo pero si me paro aquí nunca llegaré a Buenos Aires), Cauca, Ecuador (casi nada) y Perú, de donde tardó en salir casi 1 año. (un año?). En la selva. Después Bolivia y la mitad de Argentina, la mitad izquierda? (que en esos días no estaba muy animada), mmm la mitad de la tierra, de la pampa, de la pachamama. Sobraban la yerba y los despidos, el dólar alcanzaba el 15 y no faltaba quien dijera “chupámela” (y ella quedaba boca abierta).

Si quería seguir escribiendo tenía que apurarme porque el teclado era prestado y los mosquitos estaban de oferta. Todo eso más las ganas de hacerle a la ficción realistojocosa que no sabe bien a dónde va, daban más nervios que risa. Era verano en Buenos Aires. (pegajoso). Miré al lado y ahí seguía el diablo quince mirándome de reojo. 2 seres del bosque atados a 1 cuerpo andrógino con panza sonriente y alas de murciélago. Espejo desafiante. (“Fuerzas del inconsciente, pasión y creatividad” diría Jodorowsky o algunx de su escuela). Pensaba en lo que es tener el pelo corto, es raro, como vivir en un país extranjero.

La Patflá no iba sola, imposible ir sola en un continente tan cálido, quizás se puede empezar sola el viaje pero en la primera parada ya estás con otrxs 3 o hasta con otrxs 20. Como cuando en Coroico se armó la gorda y el del hostal sacó montón de instrumentos y se pusieron a improvisar música juntxs y fue genial (genital). Ella cerró los ojos y se echó unas rimas, todxs le respondieron con sonrisas y emociones que nunca olvidará (fue la certeza vez que lo hizo, palabras abeja zumbando en su boca de volcán activo). Qué noche. Qué viaje. Cada espacio su propio sazón. Unas veces hablaba más y otras menos, sobre todo cuando fumaba o bailaba, ahí lo único que podía hacer era reír. Era como si el baile y la yerba le sacaran lo que verdaderamente corre por sus venas, su esencia: su alegría de mono, su sangre delfín

Carabajo

eEEstoy caminando, no soy muy ligera, voy lento. Cargo una coraza que se ha vuelto parte de mi peso. Mis cuatro patas son más delgadas que lo que llevo puesto…

Me llaman Carabajo.

-“Es-cara-bajo”, dicen cuando me ven pasando.

Escucho la música del Gran Tambor.. tuntun tuntun tuntun.. Titubeo un poco .. tuntun tuntun .. me dejo ir en el eco..

tuntun tuntun tuntun.. Vibración nueva, espiral en comienzo.. tuntun tuntun tuntun..

Latidos ancestrales me guían y sostienen. Amorosa medicina, calma creativa.. tuntun tuntun tuntun.. (-Permite que suceda– dice una voz adentro).. tuntun tuntun tuntun.. Memorias, sensaciones y sueños. Sigo el temblor carabajo hasta la orilla del cielo.

tuntun tuntun .. Siento la yerba llovida y el olor a palo santo o incienso.. tuntun tuntun tuntun.. El abuelo fuego me muestra la fiesta que hay dentro, la veo igual que la vida, cambio cíclico y perpetuo. . Dice que para poder entrar debo seguir muriendo. Morir las culpas, atravesar los miedos. TUNTUNTUNTUN TUNTUN..

El ritmo asciende a guerrero. Me llama a dejarlo todo. Desnudarme lo conocido para ser lo desconocido. Tuntuntuntuntuntun.. Tuntuntuntuntuntun..

Tras un salto cuántico soy alimento del fuego. Verdadero ritual: copal, canto, cenizas y huesos. Abrazo mis rodillas con la esperanza de dejar todo y seguir siendo. TUNTUN Tuntun tun tuuun. Muero mirando las estrellas con el anhelo de ser recibida por ellas. Tun. Tuuunn. Morir para entrar en el vientre de la pachamama. Volver a entrar para volver a salir viva. Ser deseada, ser querida.

Con fe en la vida que me sostiene, me arropa la paz absoluta. Vivo la entrega, el vuelo. ¿Vuelo? Sí, lo que antes fue coraza hoy se ha convertido en cielo. Vuelo, paso de ser peso a ser fuego y de ser fuego a ser etérea. Soy capullo que germina y se hace verso; palabra viva, alas en tu boca, es-carabajo- Mariposa!

Camino el viento en espiral, me dejo llevar entre sus manos de nube. Logro volar siguiendo lo que llaman intuición que me jala desde el pecho y el ombligo. Voy a de donde vengo. Exprimiendo cada instante que tengo: descubro, río, aprendo. Aprendo a estar, a expresar, a ser presente en el andar.

Volando en sentido contrario recupero lo que un día fue nuestro. Me lleno de bonito y voy sintiendo, corazones rebeldes que laten el mismo horizonte, caracolas sin fronteras, hormigas en activa espera.

Soy vuelo,

vuelo y sigo volando,

sólo para entender,

que es todo yo lo que estoy andando.

Mochila y libros al hombro otra vez

Sin planes exactos :

llenamos las mochilas

el espiral

llevando

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va

30/10/15

Primera vez que duermo meciendo las aguas

Recomienzo este viaje desde una lancha, una mirada,

una hamaca, un río…

 

Mochila al hombro otra vez

Como cuando iba al colegio a aprender

Llena de libros también

pero para desaprender

 

Libros semillas de mundos más redondos

Libros como lienzos y rebozos

Libritos sin temor

Libritos pa crear, des-cubrir y enloquecer

otra vez.

Libritos que lanzan fuego y nos reencuentran piel con piel

al revés.

Mochila al hombro otra vez

no para ir al colegio

sino al revés.

Camino vuelvo desandando la autopista, encuentro escrituras abuelas en peligro de extinción: el techito de palma que cuenta una historia, el dibujo en la olla de barro que enseña a cruzar el río: pedagogías poéticas en objetos y herramientas de uso diario:

olas así y olas asado muestran cuándo debes ir

y cuándo mejor te vas guardando.

Trenzas como libros bajo el brazo

tejidos y trazos enseñando poemas

en una lengua que,

diferente y única,

se sigue callando.

 

Mochila al hombro otra vez

no para ir a la fábrica de ciudadanos

sino al revés.

 

Llevo libros porque no caben: la casa de adobe, las tinajas, las abuelas y los ríos.

Llevo libros aunque quisiera llevar amigxs.

Cuando me canso les busco dueñxs, manos que enciendan su corazón con ellos.

Quizás un día los haré barcos. Mejor canoas, palomas, faldas, fósforos, vestidos, montañas… zapatos, sombreros, amigxs.

Mejor fogata y papel de baño.

Mmmejor que vuelen a cielo abierto!

que a las palabras se las lleve el viento

que vuele La Sexta Declaración de la Selva Lacandona

y el Pensar desde el Abismo

que nos lleven más allá del patriarcado

que nos muevan el culo

hasta tocar lo soñado

EPA!

 

Voy a prenderles fuego con copal y palo santo

para contentar los montes con su humo

para que todo huela a revolución cotidiana

para que mueran los miedos

y resuciten las alas

 

Que lluevan en cenizas de romero y ruda

que revivan las brujas combativas

y amanezcan los pueblos liberados

Que nos guíen los olores de las memorias en lucha

y no las fosas clandestinas

 

Que se quemen las escuelas

y se liberen todos los mundos!

..mochilas pues..

Rodo y la burbuja de la escuela

mini_pez_fbHabía una vez, en el mundo de aquí a la vuelta, un pececito que iba a la escuela para aprender a nadar. Como sus demás compañer@s, se movía en su patineta hidroeléctrica con motor de burbujas, al ritmo de sus audífonos y  su i-fish. La escuela le parecía muy aburrida, siempre decía a sus papás, “no quiero ir, la escuela no sirve, yo me muevo más rápido con mi patineta y aprendo más con mi i-fish”, pero sus papás le contestaban: “Rodolfo, escucha bien, nosotr@s nos complicamos mucho la vida porque no fuimos a la escuela, sabemos nadar pero más o menos y ¡no tenemos ningún título que lo pruebe! Hacemos mucho esfuerzo por tu educación, para que un día entres a la burbuja del trabajo y seas alguien en este inmenso océano. Por ahora tu única obligación es estudiar”. Rodolfo ya ni los escuchaba.
Un día, casi llegando a la escuela, Rodo chocó con una pececita japonesa roja muy hermosa; era tan bella que el mar a su alrededor se volvía color violeta y se llenaba de estrellas fugaces. Él se enamoró al instante y sin pensarlo mucho la siguió entre corales azules y burbujas de colores.  Lástima que no llegó muy lejos, porque su patineta no tenía más burbujas para avanzar. Y estaba ahí parado en medio de la nada, cuando de repente, la pececita apareció de frente: “Qué pez tan tonto que no quiere nadar”, le dijo moviéndose rápido antes de volver a desaparecer.
Esa noche Rodo tuvo un sueño más colorido que la realidad: soñó que estaba llorando por no poder seguir a la pececita roja, cuando  de pronto sintió un remolino rodeándolo cada vez más fuerte. Abrió bien los ojos y se encontró frente a él; era el pez más grande y brillante que había visto o imaginado.  Sus escamas como  anillos de oro reflejaban todos los colores del océano.  Con los ojos medio cerrados y una voz tan dulce que hacia vibrar todo del mar, le dijo: “Déjate fluir por el río de la vida. Lo que serás yo lo eres.”
Al día siguiente, de camino a la escuela, Rodo decidió cambiar de ruta para ir a buscar a la linda pececita. La encontró bordando estrellas rojas sobre unas algas marinas de allá abajo. Al verlo ella quiso escapar de nuevo pero él la encontró rápido, y así estuvieron un rato jugando a las escondidas y a los encantados. Hasta que Rodo escuchó a lo lejos el timbre de su escuela sonar.  Entonces la pececita le dijo “Quédate, te presentaré unos amigos y tarde o temprano aprenderás a nadar”. Ese día Rodo no fue a la escuela, pero encontró much@s animales marinos dispuestos a ser sus maestr@s: el cangrejo zapatero, la almeja arquitecta, las tortugas arqueólogas, los caballitos todólogos, etcétera… Pero sobre todo Rodo se hizo inseparable de Luz, la pececita roja.
Poco a poco fue aprendiendo a nadar y fue dejando la patineta a un lado. Un día le contó a su maestra que tenía una amiga muy lista que no iba a la escuela, que nadaba muy rápido, y que sabía hacer muchas cosas “¿cómo?, pobre pececita, se volverá burrita” le dijo, y tod@s en el salón se rieron. La maestra lo trató de convencer que aunque supiera nadar o hacer cosas nunca tendría un título para trabajar o nunca podría saber la fórmula química del agua o los nombres científicos de las plantas marinas o todas esas cosas importantes que enseñan en la burbuja escolar. Todo eso, a Rodo le parecía inútil, él ya sabía nadar y no lo había aprendido en la escuela.
Una tarde muy mojada, llegó una carta a la casa de los papás de Rodo que decía: “Rodolfo Martínez García, ha tenido una asistencia bastante irregular a la escuela en los últimos días y ha acumulado un total de 45 faltas. Los días que viene a la escuela llega tarde y está muy distraído, blablablá, glugluglu”. Todo esto a sus padres no les gustó nadita y discutieron muy fuerte con él:
Papás – Y dónde se supone que andas si no vas a la escuela, ¡vago irresponsable! ¿Para eso te pago los estudios y ahorro para tu universidad?
Rodo – Pero, pero déjame explicarte. La escuela me aburre, no me enseñan nada, mis compañeros de clase todavía ni saben nadar. ¡Yo ya aprendí! Y también sé construir algunas cosas, mira: hice este molino de agua, ¡yo lo hice!
Sus padres no aceptaron que no fuera a la escuela y lo corrieron de la casa. Rodolfo siguió aprendiendo por su cuenta, sin perder la esperanza de que algún día lo comprendieran. Cada vez que aprendía o construía algo nuevo, les mandaba fotos por su i-fish a sus padres. Ell@s  estaban asombrados de los cambios que iba teniendo, tanto que aunque al principio estaban muy enojad@s, poco a poco fueron aceptando que aprendiera en otros lugares, con peces distint@s a l@s de la burbuja de la escuela. Aprendía a hablar japonés, a construir casas con arena y conchitas, a practicar yoga, a hacer filtros de aguas jabonosas, a hacer videos acuáticos…  puras cosas que le gustaban y le servían para su vida marina. Después de un tiempo sus papás estaban muy contentos de verlo contento.
Tiempo después, la pececita y el pececito se juntaron y tuvieron muchos pececitos. Fueron muy felices por mucho tiempo, aprendiendo, viajando y conociendo la vida de otros mares. Aprendieron de los caballitos de mar nuevas técnicas para sembrar; los corales laguna de cristal les ensañaron a tocar música con caracoles, de las tortugas milenarias aprendieron a escuchar las necesidades del corazón… en fin y al fin, su vida era como un viaje infinito, libre, lúdico, alucinante.

La gata corazón de estrellas

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Había una vez, en el mundo de aquí a la vuelta, una gata que se despertó un día sin poder ronronear, así nomás.

Muy asustada se preguntó: “ Miiaauu…  ¿por qué me pasa eso? Siempre ronroneo al despertarme. ¿y hoy.. mmmiau.. qué cosas me hacen ronronear?  Mmmm… ¿¡MIAOU?! ” La gatita se dio cuenta que además de no poder gozar del ronroneo que le daba paz y tranquilidad, no se lograba acordar de las cosas que la hacían ronronear de felicidad. Así que fue a preguntarle a su hermano, “¿Miiauu.. hermanito, a ti que te hace ronronear?”  “Miaau, pues a mí, lo que me hace muy feliz es la Playcatstation 3, MIAAAAUUUU…”   Y al pensar en su consola de juego de video el gatito empezó a ronronear….rrrrrrr  rrrrrr… La gatita quiso probar de jugar y estuvo cazando ratones virtuales varias horas hasta que asi muere de aburrimiento,  “mmmiau, esto no tiene nada que ver con lo divertido”, dijo muy enojada.

Así estuvo un largo tiempo, fue preguntando y probando lograr ronronear sin tener ningún éxito: Siguiendo los consejos de su tía la más gorda comió y comió hasta lograr vomitar.. siguiendo otro consejo se compró todas las bolas de estambre que encontró y al final ni sabía con cuál jugar.. de acuerdo a su prima caty vio todos los episodios de “Harri-gato en la escuela de los gatos magos” hasta que todos sus sueños eran iguales y le pareció haber perdido su imaginación para siempre. Y así siguió y siguió probando cosas distintas sin lograr ronronear, por momentos sintió empujones de alegría, pero nunca logró llenar el vacío profundo que sentía en su corazón ronroneador.

“Miiaauuau, siempre que algo parece gustarme después de un tiempo me aburre o se acaba y no logro ronronear de felicidad. ¡Nada de lo que he hecho me ha dado un ronroneo verdadero!”

Y así llegó con su abuela, casi desanimada le contó lo que le estaba pasando. Ella muy amorosa le dijo:
“Mi nieta querida, el ronroneo profundo es un regalo de la naturaleza, no es cualquier cosa. Cada gata y gato tienen que encontrar su razón de ronronear. Cuando yo tenía tu edad me pasó lo miso, y también busqué por cualquier lado la forma de encontrar la felicidad del Rrrrr rrrr, hasta que mi abuela me contó este cuento que se ha transmitido de generación en generación, desde nuestras más felinas ancestras:
Cuentan que cuando las estrellas llenaron el cielo por primera vez, se dieron cuenta que no podían quedarse quietas y separadas así nomás en la oscuridad, porque una estrella quería visitar a otra que vivía en el fondo del cielo, y otra quería ir a pasear a otro cielo y otra quería viajar por todo el universo y otra sentía mucha atracción por su vecina brillante. Así que muy pronto todo se volvió caos y las estrellas chocaban entre ellas todo el tiempo, formando explosiones y hoyos negros por todas partes. Entonces decidieron hacer la primera reunión intergaláctica de estrellas hermanas, para ver cómo iban a arreglar ese asunto y lograr que cada una pudiera moverse en armonía con las otras. Después de pasar infinidad de noches platicando y bailando (porque  cuando en cuando había que sacudir sus cuerpecitos tintineantes), decidieron crear juntas la primera constelación de estrellas y la llamaron: Gata corazón de estrellas. Esta constelación felina empezó a ronronear desde que nació de la palabra y la organización colectiva y nunca paró de ronronear en el cielo oscuro desde entonces. Ronronea porque es el canto de todas la estrellas juntas, su canto es música infinita y con ella bailan contentas todas las estrellas del universo.“

“Miiaauuuuuuuu….. ¡ya entendí abuela! ¡El ronroneo es el canto del universo, lo que está en su corazón brillante! ¡Es el amor! RRRRR Rrrrr Rrrrrrr”. Maulló emocionada la gatita. Y así recuperó su ronroneo, feliz de sentir su corazón llenarse de polvo de estrellas.

Tiempo después, en una profunda noche estrellada,  la gatita fue a visitar a su abuela, pero ella ya no estaba en este mundo. La pequeña comenzó a llorar y llorar hasta que una luz del cielo le hizo levantar la cabeza. Y ahí, en el corazón del universo, vio la cara de su abuelita formada de estrellas, ella le cerró el ojo y le dijo: “Mira tu corazón, el universo siempre ronronea a tu alrededor, cuando tú ronroneas yo estoy ronroneando contigo, estaremos siempre juntas en el amor infinito, todas y todos bailando con las estrellas. Recuerda: la fuerza que guía a las estrellas te guía a ti también”.

-colaboración con doctor gonzo-

el burrito y las piedras

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Había una vez, en el mundo de aquí a la vuelta, un burrito nada burrito.

Uno de esos días de aguas regresando de la montaña, su madre le dijo: “mijito, aunque todxs crean que eres tontito, su gran ignorancia un día les harás ver”. Al burrito no le preocupaba mucho lo que pensaran de él y andaba siempre contento mirando las piedritas, le parecían simpáticas redondas, unas grandes y otras gordas. Se preguntaba cuánta memoria tendrían y cuántas historias podrían contarle.

Mamá, sabes algún cuento de piedritas? ¿te han dicho algo? ¿por qué conmigo se hacen las duras y no quieren hablarme?” le preguntó el burrito a su mamá, “Mmmm”, dijo la madre, “pues dicen que en la sierra tarahumara cuando una se enamora le avienta piedritas a su amor, y ellas muy muy calladitas se van poquito a poquito rodando hasta su corazón”. “Órale! ¿qué más?”. “Bueno eso va a tener que esperar porque ahora tenemos que concentrarnos en no perder el horizonte. Pero mira bien las piedras del camino que siempre te han de guiar”.

Una tarde calurosa, una piedra llena de grises, negros, rosas y rojos, con un aspecto misterioso casi sabio, se acercó a la pezuña del burrito: “hemos destruido reyes, dictadores, policías, oficinas, escuelas, zoológicos y hospitales. Hemos cuidado y construido el mundo desde que tenemos memoria, compañero”. “Uooou”, gritó el burrito dando saltos salvajes, “¡sabía que algún día comprendería el lenguaje de las piedras!”; se emocionó tanto que después de escucharlas se fue a leer un poco de historia del mundo. No encontró nada que hablara de las piedras rebeldes, hasta que dio con unas líneas de un libro muy gordo que algunxs llaman La Biblia, que decía, “Yo les aseguro que si ellos se callan, hasta las piedras gritarán” (Lc 19, 40). “Interesante ¿pero cuándo gritan, será de noche cuando todxs duermen?”, dijo el burrito.

Siguió días buscando respuestas a sus preguntas hasta que dio con un papelito muy bien escondido que decía “Lanzar piedras es el derecho y el deber de toda persona sometida a la dominación… Lanzar piedras es una acción tanto como una metáfora de la resistencia. Perseguir a los que arrojan piedras, incluyendo a los de 8 años de edad, es parte inseparable de los requisitos laborales del gobernante… no menos que disparar, torturar, robar tierras, restringir la libertad de movimiento y asegurar la distribución desigual del agua…”, “Mmmm, ya voy entendiendo, seguro que al lanzarlas contra el gobierno que dispara, tortura y roba, ellas gritan llenas de alegría”, pensó el burrito sonriendo.

Comenzó a caminar hacia su casa entre pensativo y contento rodando algunas piedritas entre sus pezuñas. Estaba casi satisfecho de comenzar a comprender el lenguaje de las piedras, cuando de pronto, escuchó una radio que las nombraba: “las piedras anarquistas fueron muy importantes para nosotrxs porque nos defendieron. No tenemos miedo de usar la violencia para protegernos”, con esto le quedó más claro el mensaje de las piedras, “vuelan y gritan para defender a otrxs del mal gobierno”, afirmó.

Otra noche caminando por ahí, vio un poema escrito en una pared muy colorida: “Despertemos, seamos lo que quieran las piedras…”. Todo parecía hablarle de ellas, todo parecía acercarlo cada vez más a la voz de las piedras. Pero se quedó pensando en el poema, no lograba entenderlo muy bien, “seamos lo que quieren las piedras”, repetía, “pero ¿qué quieren las piedras?”, se preguntaba. Por más que pensaba y pensaba no podía encontrar la respuesta, ya había aprendido cuándo gritan pero no sabía lo que querían. “Seguramente no todo está escrito”, pensó y se fue corriendo a la montaña buscando la voz de las piedras más primeras para preguntarles; pasó días y noches en silencio sin lograr escuchar nada. Pero ese silencio le permitió observarlas, “estas compitas están hechas de tierra”, descubrió el burrito, “están hechas de la misma tierra que nos da alimento, casa y pueblo, ¡están hechas de pueblo, guardan la memoria y el corazón del pueblo! ¡Quieren defender el corazón del pueblo!”, afirmó emocionado.

De pronto, desde el centro del pueblo llegaban gritos que no podía entender muy bien, el burrito bajó corriendo lo más rápido que pudo. Entre fuego y explosiones vio una piedra volando, había tanta dignidad en ese vuelo, que el burrito se quedó con la boca abierta y el corazón caliente. Después de unos segundos se escuchó el ruido de un vidrio tronar, había sido una piedra cargada de rabia quebrando el vidrio de un banco. “Qué bueno”, pensó el burro, “esos mugres bancos son los cómplices del mal gobierno, nomás hacen que nos estemos endeudando y luego ni con millones de cosechas les pagamos lo que nos vienen cobrando”. Luego otra piedra en el aire, esta vez defendiendo a unos compas de los policías que les querían lanzar balas de goma y gas lacrimógeno en la cara. Vio volar una tras otra, todas gritando contra el uso excesivo de la violencia, todas defendiendo el corazón del pueblo.

Hondas y piedras eran las únicas armas que tenía el pueblo para defenderse contra de armas de fuego, tanques y bombas. La batalla no le parecía nada justa y le temblaban las cuatro patitas de sentir tanta rabia. El burrito se quedó cerca, admirando a las piedras gritonas, y vio que estaban todas así nomás, unas contentas rompiendo jaulas capitalistas, otras aguerridas defendiendo compañerxs de lucha, otras ocupadas construyendo barricadas de defensa… otras más abajo construyendo puentes y otras muy otras naciendo nuevos mundos. Poco a poco, sin hacer mucho escándalo, se hizo amigo de una de ellas y la metió en su morral, la piedrita se quedó calladita, esperando el momento para levantarse, volar y gritar: ¡QUE VIVA EL CORAZÓN DEL PUEBLO!