sueños modernos

8/08/14-13/10/14

I

Todo terminó como un sueño. Nada comenzó después. Primero una cigüeña negra cae frente a nosotrxs en un balcón, la ayudamos a irse pero vuelve a caer en el mismo lugar. Encuentras algo que le falta para equilibrarse, es una canasta gris, dura, fuerte y aguantadora; la colgamos en su largo pico y entonces logra volar. La canasta estaba vacía antes y después de despegar. Luego niñas sonrientes y pequeños grandes jefes exigiendo cuidados extremos. Noches ardiendo en fiebre anunciando tristes noticias. -Subeybaja emocional-. La naturaleza se hace presente dictando el destino, el sueño de cigüeña se convierte en pesadilla de gata conocida; mi piel se convierte en tus rayas: te he visto parir este dolor dando vueltas alrededor de mis pies, una vuelta y otra vuelta antes de lograr comprender, un llanto y otro llanto antes de empezar otra vez. Fiebre todavía; delirios de realidad pesada y dolorida. Llega la mañana trayendo fuego en los ojos amarillos y sangre en los calzones blancos; lloro los dolores desde el centro de la matriz abierta. Tierra y agua en erupción volcánica inenarrable…. Fuiste más libre que todos los remedios posibles, sentimos partir tu presencia de nube azul eléctrica. Nos envolviste en un abrazo ligero e infinito. Nos dijimos gracias y hasta luego. Ya somos parte de la misma historia y algún día nos volveremos a encontrar. Soñar.

II

Siguiendo las reglas de la medicina moderna, llegamos temprano al hospital. Trago amargo y frío metal. Tiemblo recuerdos densos, nerviosos, doloridos, inquietos. Abrazos rotos, manos cálidas. No me vayas a soltar. Limpia bien el nido antes de volver a intentar. Vagina pública, Piernas abiertas: ¡Atención, limpieza de hospital! -Disculpe doctor, ¿y la memoria cómo la vamos a limpiar?. Voz dulce emociones fuertes.

III

Arcoiris rosas , verdes, azules, violetas, rojos y amarillos nos rodean cálidamente. Sentimos tanta energía amorosa que nos parece estar en un remolino de abrazos o en una hamaca de sanación. No estamos solxs, nunca lo estuvimos. Cientos de colores acompañando nuestros pasos indecisos y lentos. Entra un doctor al cuarto, cara familiar domicilio conocido, traje negro y bata blanca. Mucho más joven de lo que imaginaba. En medio de unas lágrimas paternales pide perdón y da las gracias: “Todo está bien, acá sus abuelos lo estamos cuidando”. Nos despedimos así, sin discusiones ni rencores, sólo aceptación, abrazos y amores.

IV

Terremoto emocional, no alcanzamos a digerir cuando ya estamos viviendo. Sigue la máquina dando vueltas, el reloj suena siempre a la misma hora, siempre apurado, siempre despierto. Hora de cambiar de código postal. Levántate o perderás el vuelo. Recupérate pronto y saca todo en su momento, deja todo lo que puedas o te cobrarán sobrepeso emocional. Llora, grita, ríe, descansa, nada dejes pasar. (…“hay que sacarlo todo afuera, como la primavera, para que adentro nazca vida nueva nueva nueva”…). ¿Encontraremos el sol que amanece los sueños?

V

Nada queda atrás ni adelante, somos simples espirales bailando en el tiempo. Te llevamos con nosotrxs, nos quedamos contigo. El cuerpo se mueve pero quedan los lazos hechos, los aprendizajes compartidos, las esperanzas encendidas; mientras más oscura la noche más brillantes las estrellas. Vamos por el mismo camino. Fortalecemos el nosotrxs en cada encuentro y en cada despedida. Trazamos nuevos y viejos mapas de historias entretejidas. Somos unx y somos todo: Somos nada y somos un chingo. Sigamos naciendo en esta vida que soñando vamos creando. Libres, Vivxs, alegres, despiertxs. (Gracias por todo el amor que llevo conmigo).

VI

-¿Qué vivimos y qué soñamos?

-Déjate llevar, ponte el sombrero y vuelve a empezar.

VII

Llegamos. Incapaces de salir al mundo seguimos comiendo; lengua excitada, vida en suspenso. Indigestión emocional, cago un poco y sigo escribiendo. Vómito, diarrea, asco, sudor, gases con dolor, no puedo más con tanta emoción. Duermo y sigo soñando, montañas de tiramisú alfombradas de chocolate limón. Las periferias se ensanchan en historias clasificadas como “raras” y “muy fuertes”. Soy conciente y sigo mirando, son tan coloridos que no dejan de moverse, gritan y brillan aunque la tarde parece borrarlos detrás del bosque sin dueño.  Vómito rojo del color de los árboles caídos; de sus cenizas no nacerán mariposas. Sobredosis emocional sabor amapola, siento vibrar las raíces que me habitan y sostienen, trato de escribir desde dentro pero la digestión me consume. Hormigas en los pies y burbujas en las manos. Sigo el río y al final te encuentro -¿Hacemos un poco el amor?

VIII

silencio

IX

Dejo de ser la que vive para ser la que está escribiendo. Soñando.

Dejo de ser la que escribe para ser la que está viviendo. Soñando.

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