Retomar las herramientas

Escoba

<escoba escobita, dime ¿quién de la casa es la más tontita?>

-la más tontita es la bonita que me ha hecho suya en lugar de ponerme en manos de todas y todos los que habitan la casa que pisan

-la más tontita es la que se ha creído que sólo somos para barrer y se ha olvidado que nacimos para volar

Brujas inmortales nos enseñaron a cabalgar la larga noche montadas en escobas rebeldes, nietas brujas las revivimos entre yerbas magas y lunas rojas!

Brujas insumisas nos enseñaron a defender la vida con escobas dignas, nietas brujas las retomamos entre guerra sorda, dolores rabia y luchas vivas!

Ollas

Viento mece las hojas en agua de rosas

flor de romero aullenta nuestros miedos

varita de neem, quémalo y déjalo salir

bailan las ollas,

gordas

redondas

vivas

contentas

explotan las pócimas,

subversivas

autónomas

dignas

despiertas

Mesa

Panza llena

corazón contento

mundo en guerra

mesa violenta

Silenciosos buitres envenenan nuestros cuerpos

flúor y glutamato para entretener al pueblo

la peste llega hasta nuestras barrigas

del plato a la boca se pierde la alegría

Que circule la palabra

recorriendo la mesa,

al son de la tortilla

zapateando la autonomía

Querida comida drenada, enlatada y empaquetada que habitas la eficiente mesa moderna,

¿de dónde vienes y a dónde irás?

Eme

mes

mesa

me

hay guerra en tu plato

y tu no la quieres ver

 

¿Qué le pasa a lupita?

¿Qué le pasa a lupita?

No se

¿Qué es lo que quiere?

Bailar

¿Por qué no baila?

Porque le mataron a su papá, base de apoyo zapatista, maestro de la libertad.

Lupita nació en territorio liberado. O sea que nació en el horizonte de un chingo. Selva verde y caliente fueron su cuna. De niña le encantaba ir a lavar la ropa con sus amiguitas. La tina en la cabeza anunciaba su ida al río colectivo. Risas, juegos, esperanza, ilusión. Su mano se acostumbró desde pequeña a convivir con el comal y el maíz. Cuando iba al monte regresaba cargada de elotes criollos en su mecapal. Creció sonriente yendo al río, desgranando maíz y aprendiendo la historia de su pueblo en la escuela autónoma rebelde zapatista; unas cuentas que le gustaban mucho y unos trabajos colectivos fueron sus maestros. Comenzó aprendiendo en el Nuevo Amanecer, luego fue Nula.grandeeva Creación y al final hizo el Camino hacia el futuro, los tres niveles de la educación zapatista. Ahora se está preparando para ser promotora, pero todavía no sabe si escoger educación o salud porque dice sonriente que “todo le gusta”.

Puedes sentir sus ojos llenos de sueños. Le gusta mucho ir a bailar al caracol, y ahora pronto hay reunión pero ya dijeron que no es fiesta. Ahí en la realidad entre bailes y canciones rojas nos conocimos, caminando el caracol el día de mi cumpleaños. Desde que nos presentaron hasta que nos despedimos nunca dejó de cuidarme y sonreír. Antes de cualquier palabra, agarró fuerte mi mano y ya no la soltó, se sentía bien el silencio entre mano y mano dándose la bienvenida. Un apretón de manos entre norte y sur, un acto revolucionario, polÉtico, un signo del mundo donde caben muchos mundos, algo que al mal gobierno no le gusta. Para romper el silencio me llamó “compañera”, esa palabra nunca me sonó más comprometedora que esos días, “compañera”, suspiro, tiemblo, sueño compañera. “Vamos a ganar esta lucha compañera, su ruido no va a ser más fuerte que el murmullo de nuestra organización”, dijo mi maestro al despedirnos apretando bien mi mano. Otro apretón para la historia de abajo marcando el encuentro de compañerxs en lucha, otro detalle que a ellos mucho les molesta.

Las pollitas le contaban que de vez en cuando veían a su papá reunirse con las botas para defender el horizonte. Una mañana no hubo clases en la escuela y las botas de su papá no estaban. El papá de Lupita había muerto. Mejor dicho, lo habían muerto impunemente en una emboscada paramilitar del mal gobierno. “Esos hijos de la verdadera chingada ya se llevaron a tu padre entre sus hocicos asesinos. No les interesa nada más que su cochino dinero, no les preocupa nada más que su maldito poder. ¡No entienden que es nuestra la tierra y que ya NO queremos guerra!” Dijo la mamá de Lupita. “Pero no te preocupes Lupita, la muerte es nuestra amiga y a tu padre no le faltará de comer. No le faltará compañerx que lo lleve en el camino y que lo traiga pa la fiesta del día de muertos. No te preocupes que esos cabrones no saben lo que es amar a dios en tierra de indios. Y pues como nos decía tu papá cantando, “esto ya comenzó y nadie lo va a parar, esto ya comenzó y nadie lo va a parar”.

“Marichiweu”, murmuró Lupita.

Para nosotrxs todxs lxs compas son nuestrxs maestrxs. Todxs los maestrxs son Galeano y todxs nuestrxs guardianxs son Lupita. Porque todxs somos compañerxs apretando nuestras manos en lucha. Matan a uno y nos levantamos cien. Somos como hormigas, somos un chingo y estamos por todos lados haciendo justicia desde abajo. Bailando, cantando, construyendo, organizando…