Pueblo y Agua*

Los pueblos de Oaxaca tenemos una relación fuerte y cercana con la tierra y el agua. Ellas han tejido nuestra identidad.  Nuestros antepasados levantaron sus pueblos cerca de aguajes y ríos. El agua daba vida a las comunidades. Hombres y mujeres danzaban, convivían, se alimentaban y curaban a través de ella. Siempre cuidándola y respetándola como fuente de vida.

En ese tiempo los Aztecas vivían sobre el agua. Ellos para decir “pueblo” decían “altépetl”, que quería decir “cerro y agua que nos hace pueblo”. Los Mixtecos se decían a así mismos “ñuu savi”, “pueblo de lluvia”, sabían que venían del agua y la cuidaban como un tesoro prestado por la naturaleza. En todos los pueblos había un uso comunitario del agua, había muchos derechos pero también muchas obligaciones individuales y colectivas para conservarla limpia y saludable.

Luego todo fue cambiando, las aguas se pusieron negras de verse cada vez más sucias y violentadas. En la época del virreinato los españoles comenzaron a manchar y tirar a nuestra diosa sucia en las calles. La ciudad de México se convirtió en la más contaminada. En el siglo XVII, se estableció que el agua era un bien de la nación y a nivel internacional se empezaron a regular todos los mares. Ella comenzó a perder su carácter sagrado y comunitario. A mediados de 1940 y 1950 se empezaron a construir grandes presas en nuestros pueblos para alimentar a las grandes ciudades y se creó una secretaría de gobierno para manejarla. El agua iniciaría a ser tratada como propiedad del Estado y las empresas; cada vez más alejada de la vida de los pueblos.

Últimamente se empieza a decir que “el agua está en crisis”, que se está acabando y que hasta puede haber guerras por ella. Hay pueblos que están luchando por defenderla, ¡nosotros hasta tenemos que comprarla! Pobre agua, toda llena de desechos, toda privatizada y embotellada, ¿culpable de guerras? ¡culpable de nada! Como quisiera que volviéramos a amarla, a reunirnos a su alrededor, a cuidarla, a compartirla. Como quisiera que tuviéramos memoria, que fuéramos, otra vez, pueblo y agua.

 

 *Narración para folleto de la Unitierra Oaxaca*

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el bosque de la abuela

24/02/12

Entro, al fondo del pasillo el tapiz boscoso de la cocina. Árboles, cielo y al final un río, me quedo mirando y camino mentalmente hacia ese bosque falso en papel amarillo. Como recuerdo a la abuela con su velo negro sobre la cara, siempre elegante con su rosario en la mano derecha. Los trapos limpios secándose en el tendedero, la olla de frijoles esperando que termine de limpiarlos. Juego escondida en el cuarto de blancos con la colección de tortugas y ranas, veo fotos chiquitas y rojizas debajo de los vidrios del escritorio, no conozco a nadie, todos murieron temprano. Paredes oscuras llenas de  marcos dorados: monalisa, niña leyendo, angelitos gordos.. ningún espacio libre. Cubitos de azúcar en la alacena, yerbas secas colgando de hilos rojos, un calendario con los santos de cada día. 12 de agosto/Santa Clara. Flores que nunca mueren, pasillos y patios con mosaicos verdes. Mi abuela con su vestido negro jugando canasta y mi abuelo comiendo solo en la mesa grande –cóoo-mo es-tá la ni-ña? hoy no tie-ne calooor?

hace tiempo traigo a mi abuela en el pensamiento, ¿Por qué no le habré aprendido más cosas!?

Fuera del reloj que corre y corre y me lleva a comer cualquier cosa, trabajar mucho y disfrutar poco, vuelvo a ese bosque de abuela en papel amarillo. Un tiempo con mermeladas, chiles y verduras en vinagre hechas en casa. Frutas secas, cajeta, higos, manzanas de canatlán y queso del rancho. La ropa y la medicina hecha a mano, la comida sembrada en macetas, los lugares para jugar, las colecciones de rarezas y las caminatas al sagrado corazón de Jesús. Escondo su rosario y aunque el viejo no quiera, hago que se sirva la comida solo y coma con las mujeres. Mientras la abuela y yo  ______________ (completa lo que te hubiera gustado aprender de tu abuela).

hace tiempo traigo a mi abuelo en el pensamiento, hubiéramos aprendido taaantas cosas de la abuela…